lunes, 2 de agosto de 2010

Super Nuria Fernández


El deporte no sólo trata de hazañas deportivas, encierra también grandes historias humanas, relatos de personas que luchan por conseguir su sueño frente a la dificultad que supone brillar en el deporte y también a pesar de los problemas a los que todos nos enfrentamos día a día.

Con sus cuerpos, sus marcas y sus logros, los deportistas parecen de otro planeta. Viéndolos ganar no nos queda ninguna duda de que están haciendo lo que mejor saben hacer, algo que pocos mortales podemos asegurar. Pero cuando pierden... A ellos también les asaltan las dudas.

Ése es el caso de Nuria Fernández, la nueva campeona de Europa en los 1.500 metros. La madrileña, de 33 años, estuvo a punto de abandonar el atletismo tras caer en la primera ronda en el Mundial de Helsinki en 2005. Siempre había obtenido grandes marcas en España pero la medalla en las competiciones europeas e internacionales se le atragantaban y el meritorio esfuerzo de una atleta que se prepara año tras año para disputar el metal, sin la seguridad económica de otros deportistas y con una hija pequeña, no se veía compensado. "No valgo para esto", dijo tras la decepción de 2005.

Si Nuria Fernández hubiera abandonado su sueño ese día nos hubiéramos perdido una de las ocho medallas que la delegación española ha conseguido en el Europeo de Barcelona, un primer puesto único en el historial del atletismo español. Mucho peor aún, nos hubiéramos quedado sin disfrutar de la simpática espontaneidad de la española ante las preguntas a pie de pista de Amat Carceller -video muy recomendable para entender el carácter y el tesón de esta deportista-. Pero no abandonó, siguió al pie de cañón persiguiendo su sueño y la perseverancia y el trabajo han dado sus frutos.

"Llevo esperando esto quince años o por ahí y a los 33 me ha llegado", decía ayer al conseguir el dorado metal. Hace cinco años Nuria Fernández era una atleta condenada al diploma olímpico. Hoy es una superheroína de carne y hueso, y son este tipo de héroes los que más admiramos.

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