
Por
Diego Plaza Casals.
La selección de Diego Armando Maradona es la gran favorita del grupo donde las otras tres selecciones, Nigeria, Grecia y Corea del Sur, están relativamente igualadas. Nigeria partía con ligera ventaja pero la lesión de
Obi Mikel resta opciones al combinado africano, aún así, a priori, pasará a octavos como segundo.
Argentina, que no ha disputado encuentros amistosos previos a la cita mundialista, debe aprovechar la primera fase para definir su estilo de juego. Maradona tiene que apostar por un defensa formada por cuatro centrales puros, con
Otamendi en la derecha, o armar una zaga más ofensiva con
Jonás Gutiérrez como lateral diestro ofensivo. En la contención, el veterano
Verón y
Mascherano parecen innegociables en el esquema del
Pelusa. Arriba comienza la magia, todo tipo de recursos y alternativas a cada cuál más seductora.
Messi y
Di María escorados a banda con salida hacia el centro,
Tevez llegando desde atrás o acompañando a
Higuaín,
Milito como referencia con Messi
de segunda punta acompañando al delantero.
Agüero arrancando desde la mediapunta y encarando. En definitiva,
mucha dinamita que requiere ser bien canalizada, trabajo que puede llevar a cabo el joven
Javier Pastore.
Nigeria se ha quedado huérfana de calidad pero está sobrada de músculo y oficio.
Enyeama ha demostrado en el Hapoel israelí que está a la altura de alguna liga competitiva y así convertirse en el
Kameni nigeriano. En defensa,
Taiwo es un lateral zurdo disciplinado y efectivo que comienza a oír la llamada de los mejores conjuntos de europa. El gigante
Etuhu ha cuajado una buena campaña en el Fulham y tendrá un hueco en el mediocampo como destructor.
Lagerbäck tendrá que elegir que dos puntas alzan el vuelo de las
águilas verdes. Odemwingie, Yakubu, Martins, Kanu, Utaka, Obinna o
Kalu Uche son los elegidos y algunos como
Martins,
Obinna o Uche retrasarán su posición para entrar en el once.
Obasi es el futuro y puede dar la sorpresa.
Tras 16 años sin participar en un Mundial,
Grecia quiere revivir el sueño de su
Eurocopa. El clásico
Otto Rehhagel está ejerciendo un trabajo profundo en el fútbol griego que comienza a dar sus frutos. Con una idea estéticamente horroso pero efectiva de fútbol,
el rigor defensivo y los mediocentros destructores son una máxima prácticamente militar. La clase la aporta
Sotiris Ninis, perla griega del Panathinaikos, que tiene un escaparate inmejorable en Sudáfrica. Arriba prima el prototipo de delantero clásico, un nueve rocoso y peleón que va bien de cabeza. El ejemplo es
Charisteas, sin embargo, quien marca la diferencia es
Theofanis Gekas, menos alto pero mucho más habilidoso.
Por último,
Corea del Sur se basa en el trabajo colectivo comandado por Park Ji-Sung. Otra característica es la polivalencia de casi todos sus jugadores, que pueden desempeñar una u otra función en el campo dependiendo de las circunstancias del encuentro. La defensa no es muy firme y carece de centímetros, empezando por el indiscutible arquero
Lee Won-Jae.
Lee Chung-Young, del Bolton, es un extremo de largo recorrido que se maneja bien con ambas piernas en la conducción del balón y puede ser un ayudante adecuado para el
diablo rojo, Park Ji-Sung. Una de las revelaciones puede ser Park
Chu-Yong, delantero escurridizo del Mónaco que será titular.