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miércoles, 21 de julio de 2010

¿Y ahora qué?

Una semana sin actualizar. Podéis elegir el motivo que prefiráis: luto por el fin del Mundial de Sudáfrica, vagancia o vacaciones de la autora, servidor de la web estropeado... ¿Ha pasado algo en todo este tiempo? Sí, ¡claro que sí! Puede que estas noticias no resuenen con la intensidad que lo hicieron las mundialistas, pero hay chicha.

Liderando el 'top 10' no sé si estarían primero los nuevos fichajes de la Liga BBVA, fichajes poco galácticos, todo sea dicho, o los problemillas de Andy Schlek con la cadena de su velocípedo que terminó con una escapada de Contador que le vistió de amarillo. Los dos temas están empatados en las charlas de cafetería.

En otras tertulias, las del metro, todavía hay ecos del beso de Casillas o el vistoso bañador de Iniesta de mi vida. También se habla de la posible llegada del pulpo Paul a un acuario madrileño.

Y en círculos más pequeños, con una canasta de fondo, algún comentario sobre la respuesta de Michael Jordan a los fichajes de Lebron James y Chris Bosh por Miami y cábalas sobre los destinos de Rudy Fernández y José Manuel Calderón.

Diversos temas con poca unificación nacional, no como la que había con las peripecias de La Roja. Tranquilos, nostálgicos de este tipo de competiciones, os recuerdo que se acerca otro evento llamado Mundobasket, al que vamos como vigentes campeones del Mundo. Mundial que tendrá bajas enemigas importantes. Yo ya estoy temblando. Qué largas se me van a hacer estas semanas. Que llegue el 28 de agosto ya.

lunes, 12 de julio de 2010

Las lágrimas de un campeón del mundo


Incontenibles, derrochadoras, felices lágrimas salían de sus ojos con el partido en juego. Imposible frenar la alegría a tres minutos del término de la final del Mundial. El gol del bajito de pálida tez le dio un vuelco al corazón, o lo que sea, pero algo produjo en el capitán de La Roja que a pesar de estar todavía en juego la final soñada, su partido más importante, no podía hacer otra cosa que emocionarse.

Nunca un jugador lloró durante tantos minutos durante un partido. Mucho menos en una final. Tres minutos de lágrimas de Iker Casillas son la mejor representación de lo que España vivía en ese momento. La distancia de su patria le impedía ver que nosotros también lloramos con el gol de Andrés Iniesta, porque capitán, hacíamos lo mismo que tú, sentíamos cómo ese gol escribía nuestro nombre en mayúsculas en la Historia del Deporte. Vuestro juego, tus paradas y su gol nos proclamaban campeones del mundo. Y nos hacía, nos hace, muy felices.

Tú, el mejor portero del Mundial de Sudáfrica, sabías que estabais protagonizando el mejor recuerdo de los cuarenta y cinco millones de españolitos, una afición maltratada en las grandes competiciones. Lo sabías y no pudiste contenerte. Gracias por no hacerlo, porque teníamos un nudo en el pecho que tenía que salir de algún modo, y como manda la tradición, el capitán siempre tiene que ser el primero.

domingo, 4 de julio de 2010

España, semifinalista

Llegó el momento. El maleficio de cuartos en un Mundial está roto para nosotros. Ahora, con la resaca de la fiesta de anoche soy incapaz de acordarme de las injusticias y penurias que nuestra selección de fútbol ha pasado para llegar hasta aquí. Mi disco duro las ha borrado con la esperanza de rellenarse de buenas y futuras sensaciones.

Jugamos mal. Fatal para un equipo con tanta clase. Paraguay estuvo a la altura de una eliminatoria, muy por encima del juego que había mostrado durante el resto de la competición, y fue la primera en dar el golpe con un tiro al poco de empezar el partido. Sólo pude relajarme cuando vi que Nelson Haedo Valdez salía por Roque Santa Cruz, lo juro, así de ilógico, pero es que veía que Valdez nos iba a meter el gol de la derrota. No me importaba quién era el que entraba al campo.

Vivimos otro de los minutos más locos de esta Copa del Mundo de Sudáfrica porque España si gana tiene que hacerlo sufriendo, apleando a la épica. No hubo culpas que echar a Sara Carbonero, Iker Casillas volvió a demostrar que no hay un portero mejor en España. ¿Habéis felicitado a su novia? Digo yo que también será responsable de lo bueno...

El capitán salvó el partido -gracias al consejo de Pepe Reina- y por eso sus compañeros fueron a abrazarle nada más terminar. Se acabó el debate.

El que sigue abierto es el de la condición física de Fernando Torres. El niño nos ha dado muchas alegrías pero ya vimos ante Honduras y Chile que no goza de esa explosión física que le permite desmarcarse o llegar a balones que sólo alcanzaba él. Ayer tuvo la más clara de las opciones de gol del partido y fue incapaz de llegar antes que el defensor. Vicente del Bosque le ha dado toda la confianza que se merecía, pero esto no es un equipo, esto es una selección que necesita a los mejores en la pista, y aunque en buenas condiciones merecería jugar, no es su momento.

Sergio Ramos cada día me gusta más, ¡qué entrega! Y lo de Villa no tiene otra explicación que la de que sus botas han nacido para atraer balones que terminan en gol. En sus pies se puso el tanto que nos dio el pase y él disparó con el taco de billar hasta conseguir la carambola que nos tuvo tiritando unos segundos.

Repito que fue un mal partido, quizás el que necesitamos para afrontar el duro choque ante Alemania. Alemania es el futuro del fútbol europeo, pero el presente es España. Será un partido bonito, dos equipos que apuestan por atacar, sin catenaccios, mucho toque, genios que juegan en equipo. Que metieran cuatro a la desastrosa Argentina de Maradona no significa nada, porque nosotros no dejaremos de defender y está visto que no dependemos de la delantera como ellos.

Va a ser un partido de los que le gusta jugar a nuestra selección. De los que se nos dan bien. El miércoles a las 20.30 horas jugaremos nuestras primeras semifinales. ¿La meta? Nuestra primera final. ¿Y por qué no? Nuestro primer Mundial. Queremos escribir la Historia del Fútbol en letras rojas.

lunes, 29 de marzo de 2010

Lo que nos gusta un derbi

Hay que ver lo que nos gusta un derbi. Da igual que juegue el equipo de tu barrio contra el del barrio 'de al lao', tus amigos contra los amigos de tu novio, un equipo de Tres Cantos contra otro de Colmenar, el Real Madrid contra el Atleti... Un derbi hay que verlo. ¿Por qué?
Primero está el factor territorial: Dos aficiones enfrentadas en un partido que marcará el transcurso de la semana en el curro. Si en este caso eres del conjunto que pierde te atormentarán durante cinco días por elegir el caballo perdedor... "¿A quién se le ocurre ser del Unión Badajoz? Pudiendo ser del Club Deportivo". Una ya no puede soportar una vez más aquello de "si es que os gusta sufrir".
Luego el factor sentimental, ese que da el morbillo al partido y que llena los contenidos de los medios: "Fulanito, jugador del Inter, se verá las caras con el equipo que le dio la patada: el Milan", o aquello de "Menganito, formado en la cantera del Boca, sueña con meter un gol con la camiseta del River en el derbi". Y cómo no, el deportivo.

Anoche hubo goles, que es algo de lo que también viven estos encuentros ¡Es una obligación! El marcador a cero sólo significa que no hay pasión por ganar al vecino. Pecado mortal, vamos.
Cinco veces se cambió el marcador, pero esto pudo pasar un par de ocasiones más: una con el Atleti para empatar cuando el Madrid se despistó -¿por qué tiene las manos tan largas Xabi?- u otro por parte del equipo merengue antes del gol de Forlán. Sentencia: se quedaron cortos todos los "gatos".
El Madrid estuvo espeso al principio, para variar. Un golazo del Atleti espabiló a sus jugadores de segunda línea. Y se puso en juego la teoría del ketchup. Higuaín finalmente se hizo con uno de tanto intentarlo, menos suerte tuvo Cristiano Ronaldo.
Reyes -aportación morbosa del partido por su experiencia merengue- metió el golazo del partido. Era imposible que Iker llegase, así que no vamos a castigar al cancerbero más, ya veremos qué pasa en el Barça donde sí que tendrá que convencer a aquellos que dudan de su capacidad actual para defender la portería del líder.
No hubo Kun en la segunda parte: Quizás no quiso morder la mano que quiere darle de comer, quizás el encuentro es demasiado grande para él, como parece que lo es para el Atleti -y ya van 11-. Y sí mucho De Gea que debió de pensar aquello de "¿Víctor Valdés en la selección? ¡JA!".