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domingo, 4 de julio de 2010

España, semifinalista

Llegó el momento. El maleficio de cuartos en un Mundial está roto para nosotros. Ahora, con la resaca de la fiesta de anoche soy incapaz de acordarme de las injusticias y penurias que nuestra selección de fútbol ha pasado para llegar hasta aquí. Mi disco duro las ha borrado con la esperanza de rellenarse de buenas y futuras sensaciones.

Jugamos mal. Fatal para un equipo con tanta clase. Paraguay estuvo a la altura de una eliminatoria, muy por encima del juego que había mostrado durante el resto de la competición, y fue la primera en dar el golpe con un tiro al poco de empezar el partido. Sólo pude relajarme cuando vi que Nelson Haedo Valdez salía por Roque Santa Cruz, lo juro, así de ilógico, pero es que veía que Valdez nos iba a meter el gol de la derrota. No me importaba quién era el que entraba al campo.

Vivimos otro de los minutos más locos de esta Copa del Mundo de Sudáfrica porque España si gana tiene que hacerlo sufriendo, apleando a la épica. No hubo culpas que echar a Sara Carbonero, Iker Casillas volvió a demostrar que no hay un portero mejor en España. ¿Habéis felicitado a su novia? Digo yo que también será responsable de lo bueno...

El capitán salvó el partido -gracias al consejo de Pepe Reina- y por eso sus compañeros fueron a abrazarle nada más terminar. Se acabó el debate.

El que sigue abierto es el de la condición física de Fernando Torres. El niño nos ha dado muchas alegrías pero ya vimos ante Honduras y Chile que no goza de esa explosión física que le permite desmarcarse o llegar a balones que sólo alcanzaba él. Ayer tuvo la más clara de las opciones de gol del partido y fue incapaz de llegar antes que el defensor. Vicente del Bosque le ha dado toda la confianza que se merecía, pero esto no es un equipo, esto es una selección que necesita a los mejores en la pista, y aunque en buenas condiciones merecería jugar, no es su momento.

Sergio Ramos cada día me gusta más, ¡qué entrega! Y lo de Villa no tiene otra explicación que la de que sus botas han nacido para atraer balones que terminan en gol. En sus pies se puso el tanto que nos dio el pase y él disparó con el taco de billar hasta conseguir la carambola que nos tuvo tiritando unos segundos.

Repito que fue un mal partido, quizás el que necesitamos para afrontar el duro choque ante Alemania. Alemania es el futuro del fútbol europeo, pero el presente es España. Será un partido bonito, dos equipos que apuestan por atacar, sin catenaccios, mucho toque, genios que juegan en equipo. Que metieran cuatro a la desastrosa Argentina de Maradona no significa nada, porque nosotros no dejaremos de defender y está visto que no dependemos de la delantera como ellos.

Va a ser un partido de los que le gusta jugar a nuestra selección. De los que se nos dan bien. El miércoles a las 20.30 horas jugaremos nuestras primeras semifinales. ¿La meta? Nuestra primera final. ¿Y por qué no? Nuestro primer Mundial. Queremos escribir la Historia del Fútbol en letras rojas.

domingo, 6 de junio de 2010

Y llegaron las inoportunas lesiones

Una de las cosas que distingue al deportista del humano común es su reacción ante las lesiones. Los dos gritan, sí, se parten por igual, también, pero el primero piensa en cuándo podrá volver a jugar y si será pronto, mientras que el segundo sólo se preocupa por las molestias que causa la lesión en su vida cotidiana.

De todos los problemas a los que se enfrenta un deportista es el peor. En un momento estás jugando y al segundo se acabó lo que se daba: tu rodilla gira en el sentido contrario, notas un picotazo en el talón, o se te duerme la mano. Adiós al partido.

La impotencia es total, y el resultado tan inevitable como inoportuno. El alcance deportivo puede ser equiparable al de un desastre natural en competiciones como la Copa del Mundo, donde las ausencias empobrecen los resultados, enferman a los perjudicados y desvisten el mérito del ganador.

Hay equipos que dependen altamente de algunos de sus jugadores. Con la lesión de Didier Drogba, Costa de Marfil se convierte en un posible cruce menos pavoroso en octavos para los de Vicente del Bosque. Holanda se queda sin uno de sus jugadores en mejor forma: Arjen Robben. Alemania pierde identidad sin su capitán Michael Ballack. Y así en otras muchas selecciones.

Los partidos de preparación para el Mundial han pasado de ser entrenamientos aburridos a eventos deportivos potencialmente peligrosos. Los futbolistas caen como moscas, y a España le queda un muy cuestionable amisotoso frente a Polonia en la calurosa Murcia -escenario muy distinto al que les espera en Sudáfrica-.

Las lesiones en vías de recuperación como las de Cesc Fábregas o Fernando Torres dejan de ser un problema, pues llegarán bien a la cita africana. Ahora preocupa lo que pueda caer. Si los dos amistosos frente a Arabia Saudí y Corea del Sur han sido soporíferos, la inconsciente precaución con la que jugarán el martes retrasará hasta el primer partido mundialista de España -miércoles 16 frente a Suiza- la llegada de La Roja tal y como la conocemos.