Mostrando entradas con la etiqueta Besiktas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Besiktas. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de noviembre de 2010

A los chicos malos les gusta la Cola Turka


Allen Iverson ya está en Turquía. Llegó a Estambul enfundado en una camiseta de su nuevo equipo, el Beskitas, y con una gorra del que le hizo famoso, el Philadelphia 76ers, entre el griterío de los fans y el cerco de sus guardaespaldas.

El once veces All Star no consiguió fichar por ninguna franquicia este año. Sus rifirrafes con los entrenadores y la extraña bomba de humo que se marcó la temporada pasada unidos a un rendimiento por debajo de lo esperado en uno de los mayores anotadores de la historia de la NBA provocaron la ausencia de ofertas para el jugador en suelo estadounidense y su llegada al Besiktas.

En Estambul esperan que su fichaje sirva para darle un campeonato a un equipo que lleva 35 años sin conseguirlo. Yo lo que espero son los eventos que el club pueda hacer, porque pueden ser de traca: en ellos el jugador de Virginia podría juntarse con Guti, el otro chico malo tatuado, el del fútbol. Para Guti su experiencia turca está cerca de convertirse en su segunda juventud, probablemente lo que necesite su homónimo en la sección de baloncesto.

El mejor Iverson de los Sixers era un derrochador: derrochador de magia en la pista y derrochador de excesos fuera de ella. Era un bad boy imprescindible en el show NBA. Dueño de una muñeca prodigiosa que sólo su ansiedad anotadora podía empañar en la cancha. Vamos, nada nuevo ni punible en el hábitat de Kobe Bryant.

De momento el americano promete espectáculo en Turquía. Motivos para darlo no le faltan: hay mucha expectación en EEUU por ver si Iverson recupera su estrella y una buena actuación podría devolverle a la NBA.


jueves, 29 de julio de 2010

Hasta luego, Raúl y Guti

Diré algo que me lleva rondando la cabeza varios días: el Real Madrid se ha quedado sin sus dos jugadores más importantes. Ya lo he dicho. Cojo aire y continúo con la reflexión.

Raúl y Guti, Guti y Raúl, ya no eran los valores de hace unos años, pero sí seguían siendo los dos jugadores más representativos. Son el currante y el díscolo, dos genios, los deportistas que mejor ejemplifican el madridismo y sus dimensiones. Futbolistas con mayúsculas, difícilmente sustituibles en un club que cuenta con grandes figuras.

Me cuesta recordar al equipo blanco sin Raúl y Guti. Sé que hubo un antes glorioso, el de la quinta del buitre, pero ese no es mi Real Madrid. Yo he crecido viendo cómo crecían estos dos futbolistas en uno de los equipos más importantes del mundo. He visto cómo iban y venían otros jugadores y ellos siempre estaban ahí. Tanto es así que tengo que hacer esfuerzos para no incluirles por error en la extensa plantilla de José Mourinho.

El conjunto merengue pierde identidad con la marcha de estos dos cracks del fútbol español y mundial. Ahora toca empezar de cero, quizás lo que más necesita este club que no encuentra la fórmula del éxito que sí saboreaba cuando Raúl y Guti estaban en su mejor momento. Hay jugadores con ganas de formar parte de la historia de este club, como Cristiano Ronaldo -el nuevo 7 merengue-, que en un año ha sido más madridista que muchos. Otros, como Iker Casillas, adquieren todavía más protagonismo tras la marcha de Raúl y Guti. Casillas es ahora el gran referente madridista, aunque las camisetas de portero nunca llenaron gradas.

Guti y Raúl siempre formarán parte del Real Madrid. Ahora comienzan sus andaduras extranjeras, a ellos también les tocaba vivirlas. Pese al ataque de cuernos que me produce verles con esas camisetas nuevas, les deseo lo mejor en este viaje que a mi juicio creo que es de ida y vuelta. No pueden tener otro destino que no sea madridista.