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miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Reyes del mundo o príncipes de Asturias?

La selección española de fútbol ha recibido dos cosas en un mismo día: el galardón Príncipe de Asturias de los Deportes y una buena tunda (4-1) en el amistoso contra Argentina. Como mi otro trabajo me ha impedido ver cómo Marchena dejaba de ganar partidos con la selección, cómo Villa no batía el récord de Raúl, el resbalón de Reina y el gol de Messi, voy a comentar la otra noticia futbolística del momento: el premio. Importantísimo.

Ni el plusmarquista etíope Haile Gebreselassie ni la primera mujer en coronar todos los ochomiles, Edurne Pasabán, han podido con La Roja. En la evaluación ha pesado más la alegría de un pueblo con futbolitis que todavía sonríe cuando se menciona a Iniesta que la dificultad de los logros de los otros dos deportistas.

Si barremos para casa, como este premio hace –en once de las veinticuatro ediciones ha recaído el mérito en deportistas nacionales- , Pasabán hubiera sido la elección políticamente correcta: la alpinista ha arriesgado su vida en más de una ocasión para conseguir lo que está en manos de muy pocos intrépidos. Pero seamos sinceros… ¿Eso nos pone a los españoles? No. Nosotros queríamos ganar en lo del fútbol, un deporte al que todo el mundo juega y en el que nos hemos llevado más palos. Y estos premios viven del pueblo. Además, en 2006 la selección española de baloncesto recibió el Príncipe de Asturias el año en que se convirtió en campeona del mundo, sentando así un precedente para lo que ha ocurrido ayer. Un argumento que viene al dedo con los últimos galardonados.

Si nos ponemos serios y cogemos la lupa con una mano y la pipa con la otra al más puro estilo Sherlock Holmes descubrimos que es más difícil averiguar qué baremo emplean los jueces de esta condecoración que descifrar cualquiera de los misterios del detective más famoso de la ficción. Aquí os dejo unos cuantos datos.

- En 2002 otra selección de fútbol se llevó el galardón asturiano: la de Brasil. Y esta decisión no sólo estuvo motivada porque en ese mismo año la canarinha había levantado la Copa del Mundo, sino porque lo hacía por quinta vez. Con la nueva entrega ponemos a la misma altura a la heptacampeona que a la campeona. ¿Qué pasa con Uruguay?

- Fernando Alonso recibió este honor en 2005, año en el que consiguió su primer mundial de F1. Michael Schumacher, con siete mundiales en su haber, no lo hizo hasta 2007, al poco de anunciar su retirada. Se aplica el “los españoles delante para que el pueblo no se espante”.

- Otro correctivo del evidente patriotismo de esta condecoración fue aplicado en 1999 cuando lo ganó Steffi Graff -única tenista contando hombres y mujeres en ganar el Golden Slam-. Un año antes se lo habían dado a Arantxa Sánchez Vicario.

- La atleta Yelena Isbaneyeva obtuvo el trofeo en 2009, año en que quedó eliminada del Mundial de Berlín y su único año sin oro desde 2004. No había otro año mejor, no.

- En 2003 una competición recibe el galardón: el Tour de Francia. Antes de eso, en 1992 se lo dan a Indurain y en 2000 a Armstrong. ¿Tiene sentido premiar a una competición? ¿O es que ningún deportista destacó en 2003?

- Hace un año se descartó la elección de Ussain Bolt porque no podía ir a la ceremonia de entrega. La asistencia se ha convertido en una máxima para obtenerlo.

- Deportistas españoles como Carlos Sainz, Marta Domínguez –nominada este año-, Gervasio Deferr o Gemma Mengual no lo tienen.

- Michael Jordan tampoco. ¿Hola?